Según el Sistema de Estimaciones Agrícolas se necesitan entre 45 y 115 milímetros más en el perfil para una correcta implantación. En INTA Rafaela lo confirman con mediciones en lotes aún ocupados con soja y en otros de maíz de primera ya cosechado.

 

El nivel de humedad en el suelo aún no es suficiente para iniciar la siembra de trigo en condiciones aceptables para garantizar una buena implantación y se acentúa la incertidumbre entre los productores.

 

Desde el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, advirtieron que «a semanas» del inicio de una nueva campaña de cosecha fina, se presentan «muchos interrogantes e incertidumbres».

 

Entre ellos, la escasez hídrica en los perfiles de los suelos en las distintas zonas o departamentos del centro norte provincial; la necesidad de «45 a 115 mm de agua, para un inicio normal de la implantación»; y los «pronósticos de escasas precipitaciones futuras».

 

A lo que se agregan: insumos más caros y de disponibilidad dudosa; cancelación de compromisos, principalmente alquileres; y escasa «espalda» financiera para comenzar el nuevo ciclo, lo que a su vez obliga a los chacareros a sembrar lo antes posible para apurar el ingreso de dinero a la empresa.

 

En este marco, la ingeniera agrónoma de INTA Rafaela Lucía Rosetti, del área de manejo y ecofisiología de cultivos, relató que aún»está bastante lejos» la recomposición de humedad en los perfiles. Y también trazó algunas pautas técnicas para disminuir riesgos en la nueva campaña fina.

 

Relató que se están haciendo muestreos de humedad en el área de influencia y para ello tomaron dos casos: sobre un lote con soja aún en pié y en otro ya cosechado de maíz de primera. «Todavía estamos bastante lejos de tener un perfil recargado como para pensar en la siembra», advirtió.

 

A un mes de la fecha de inicio, precisó que «en soja implantada al metro hay 118mm; y en el rastrojo de maíz 88mm». Mientras que el «ideal» sería contar con mínimo de 120/150 mm para una buena implantación . Y en la zona central de la provincia «las lluvias invernales son escasas».

 

A esto se suma otro dato preocupante: la napa «es totalmente despreciable, porque está a más de 6 metros de profundidad», al menos en el predio de INTA. Por lo tanto, no se puede contar con ese recurso.