Alexis Javier Franco, 27, fue imputado de haber matado al policía Ariel Andrés Aguirre, 27; y por haber dañado su automóvil al prenderle fuego, hechos que el fiscal calificó como «homicidio simple y daño en concurso real de delitos», lo que tiene una pena posible entre 8 y 26 años de prisión.

 

Jésica Belén Morales, 32, fue imputada del «encubrimiento agravado» del homicidio, hecho que tiene un reproche penal que va de 1 a 6 años de prisión.

 

El juez penal Gustavo Gon declaró legal ambas detenciones, abierta la investigación penal preparatoria; y dispuso la prisión preventiva sin plazo determinado para Franco, tal lo acordado por el fiscal Alejandro Rodríguez con los defensores contratados por Franco, Dres Sixto González y Anibal Agustín Berges. El imputado dijo que estaba de acuerdo. La audiencia comenzó a las 11:30 horas del jueves 5 de octubre de 2023, en los Tribunales de la ciudad de Vera. Una hora después, todo había terminado.

 

La audiencia para tratar las medidas cautelares sobre Jésica Morales se difirió para este viernes 6 de octubre, a pedido del defensor público Matías Daruich, quien quiso tomarse 24 horas para poder interiorizarse más sobre la causa. Sin suerte, el defensor había pedido la «nulidad de la detención», al considerar que «fue arbitraria e irrazonable», por lo que le pidió al magistrado «la inmediata libertad». Para él «no hay riesgos para la investigación» como para justificar la detención.

 

Daruich también criticó «defectos formales» en la detención, culpando al fiscal de que no se consignó la calificación legal del hecho en la orden de detención. «Esa orden no es razonable. No es razonable detener a una persona que colaboró con la investigación. Fue gracias a su testimonio que la policía pudo vincular a Franco con el trágico hecho ocurrido. Incriminar por encubrimiento a Morales, es contrario a la lógica, porque a partir de su entrevista, se pudo esclarecer el hecho. Y no tiene antecedentes penales», remarcó. El juez le rechazó la pretensión, avalando el accionar del representante del Ministerio Público de la Acusación.

 

LOS HECHOS

 

El fiscal atribuyó a Alexis Javier Franco, haber matado a Ariel Andrés Aguirre, minutos después de las 11:00 de la mañana del lunes 2 de octubre de 2023, utilizando un cuchillo con cabo color crema, 17 centimetros de hoja y un largo total de 30 cm, con el que le causó siete heridas: una en la región lateral izquierda del cuello, cuatro en el hemitórax izquierdo y dos en zona axilar. Dos lesionaron el corazón, provocando la muerte por hipovolemia (cuando por una hemorragia importante no llega sangre al corazón y colapsan todos los órganos hasta dejar de funcionar).

 

El Dr. Rodríguez sostuvo que el homicidio fue en la vivienda de calle Colón al 2.047, actualmente deshabitada. Allí vivía un abuelo del imputado.

 

Alrededor de las 11:00 de esa mañana del lunes 2 de octubre, Aguirre fue al taller de reparaciones de Franco para que le repare el caño de escapes de la moto. Alguna excusa inventó para que el cliente lo lleve en su automóvil hasta la casa deshabitada. Y otra para hacerlo ingresar. Adentro lo mató. No parece que haya mediado una pelea, porque el cuerpo de la víctima solo tiene puñaladas; y el imputado una pequeña lesión en un brazo. Esa casa está en la misma cuadra de la comisaría del pueblo y de esos movimientos hay filmaciones.

 

Tras matarlo, Franco salió hasta la calle, subió al auto de su víctima y lo ingresó marcha atrás a la entrada paralela a la casa. Allí cargó el cadáver en posición fetal, con la cabeza contra el piso y los pies en el asiento trasero; y se fue manejando hacia las afueras del pueblo. De la Ruta Nacional 11 luego tomó la Ruta Provincial 87s, unos 4 Km hacia el Este (camino hacia Alejandra) y allí desvió unos 250 metros hacia el Sur por un camino vecinal, lugar conocido como «Campo Consejo», donde inició el incendio del cuerpo y del automóvil; y luego subió a la moto blanca marca Corven con la que pasó a buscarlo su amiga Jésica Morales.

 

Acá surge un dato no menor en cuanto a la conexión de los dos imputados, porque cuando pasaron rumbo a la RP87s, una cámara ubicada en RN11 determinó que la moto pasó solo 4 minutos después que el automóvil. (Teniendo en cuenta la diferencia de velocidad y el mínimo tiempo de distancia, ¿cuándo le avisó Franco a Morales que tenía que pasar a buscarlo, o eso ya estaba coordinado de antemano?. ¿Morales sabía del plan? Es la duda que quedó en la redacción de ReconquistaHOY). De todas maneras, al menos en esta instancia, está imputada solo como encubridora del grave delito.

 

Del lugar donde abandonó el cadáver dentro del auto, manejando Franco la moto de su amiga, se dirigieron hasta la casa del crimen, sobre calle Colón, donde procedieron a limpiar la abundante sangre que había quedado. Utilizaron un balde, un lampazo y un trapo de piso. Lo determinaron con las pruebas de Luminol que hizo el equipo de criminalística. Allí también encontraron pruebas. Morales se quedó con la remera ensangrentada del asesino. Cuando se la secuestraron al allanar su casa, ya la había lavado.

 

Esos movimientos de Franco y Morales quedaron filmados.

 

Varios testimonios que ubican a los sospechosos en tiempo y lugar, grabaciones de cámaras de seguridad dentro de la ciudad y en la RN11, hallazgo de restos de sangre, el cuchillo, entre otras. Las evidencias son abundantes, pero aún faltan medidas probatorias, como la apertura de teléfonos, por lo que el fiscal adelantó que necesitaba que ambos imputados queden en prisión preventiva.

 

El fiscal le atribuyó a Jésica Morales que, «a sabiendas del hecho, ayudó a franco a ocultar, alterar y desaparecer pruebas e instrumentos del delito. Lo buscó en la escena del hecho donde descartó el cuerpo y vehículo; y luego ayudó a Franco a limpiar el domicilio donde fue el homcidio para hacer desaparecer pruebas».

 

Fue un transeúnte ocasional quien llamó por teléfono a las autoridades reportando que «cerca de Campo Consejo», se incendiaba un automóvil. Por eso fueron policías y un camión cisterna del riego de calles de la Comuna de Margarita, que apagó el fuego. Recién allí se sorprendieron que adentro había un cuerpo sin vida, por lo que se activó el protocolo policial para asegurar pruebas y se le avisó al fiscal de turno, Leandro Benegas, quien se fue al lugar.

 

Rápidamente reconocieron a

Rápidamente reconocieron a la víctima y se pusieron a buscar pruebas, entrevistando a 15 personas.

 

Fue la mujer de Aguirre, Nancy Elisabeth Basiluk, quien contó que «a las 11:00», había ido a llevar un caño de escape de su moto al taller de Franco. Un tío confirmó eso.

 

Jésica Morales también declaró, ese lunes aun como testigo. Dijo que esa mañana estuvo en el taller de Franco, en la esquina de calles Colón y Güemes; y dio detalles que no coincidían con los de Franco, quien había reconocido la presencia de Aguirre en su taller. Dijo que entre las 10:30 y las11:00 se vieron porque le llevó un escape para que repare. Le dijo que se lo deje que él luego le avisaría el costo de la reparación; y que Aguirre se había retiado «a eso de las 11:00». Al ver que se derrumbaba su coartada, se quebró, confesó el crimen y reveló dónde había arrojado la arma homicida, donde la encontraron y quedó secuestrada. Dijo el fiscal que fue en ese momento cuando los policías le pidieron que cese su declaración porque pasaba a la condición de «sospechoso»; y le correspondía ser asesorado por un abogado.

 

Para los investigadores, son contundentes las evidencias.

 

 

 

LO QUE DIJO EL IMPUTADO

 

«Solo quiero desmentir. Quiero decir a los padres que no era por una mina ni nada. Quería desmentir eso. Y que sepan que yo no fui».   Textual lo que declaró ante el juez Franco. Jésica Morales no quiso decir nada.

 

La imputada se abstuvo a declarar.

 

EL PADRE

 

Ariel Ramón Aguirre dijo en la audiencia: «Pido que se haga justicia, lo único que pido».

 

LA MADRE

 

Ramona Santillán, madre de la víctima, dijo: «Yo también quiero justicia por mi hijo. Justicia verdadera y ejemplar, porque nadie tiene derecho aa quitarle la vida a un ser humano, menos de esa manera. Fue aberrante, muy triste, solo quiero justicia para aliviar este dolor, nada

Rápidamente reconocieron a la víctima y se pusieron a buscar pruebas, entrevistando a 15 personas.

 

Fue la mujer de Aguirre, Nancy Elisabeth Basiluk, quien contó que «a las 11:00», había ido a llevar un caño de escape de su moto al taller de Franco. Un tío confirmó eso.

 

Jésica Morales también declaró, ese lunes aun como testigo. Dijo que esa mañana estuvo en el taller de Franco, en la esquina de calles Colón y Güemes; y dio detalles que no coincidían con los de Franco, quien había reconocido la presencia de Aguirre en su taller. Dijo que entre las 10:30 y las11:00 se vieron porque le llevó un escape para que repare. Le dijo que se lo deje que él luego le avisaría el costo de la reparación; y que Aguirre se había retiado «a eso de las 11:00». Al ver que se derrumbaba su coartada, se quebró, confesó el crimen y reveló dónde había arrojado la arma homicida, donde la encontraron y quedó secuestrada. Dijo el fiscal que fue en ese momento cuando los policías le pidieron que cese su declaración porque pasaba a la condición de «sospechoso»; y le correspondía ser asesorado por un abogado.

 

Para los investigadores, son contundentes las evidencias.

 

 

 

LO QUE DIJO EL IMPUTADO

 

«Solo quiero desmentir. Quiero decir a los padres que no era por una mina ni nada. Quería desmentir eso. Y que sepan que yo no fui».   Textual lo que declaró ante el juez Franco. Jésica Morales no quiso decir nada.

 

La imputada se abstuvo a declarar.

 

EL PADRE

 

Ariel Ramón Aguirre dijo en la audiencia: «Pido que se haga justicia, lo único que pido».

 

LA MADRE

 

Ramona Santillán, madre de la víctima, dijo: «Yo también quiero justicia por mi hijo. Justicia verdadera y ejemplar, porque nadie tiene derecho aa quitarle la vida a un ser humano, menos de esa manera. Fue aberrante, muy triste, solo quiero justicia para aliviar este dolor, nada más».

 

Fuenet: Reconquistahoy