De un 2025 complicado a un 2026 desafiante: importaciones en alza, bajo consumo y alertas que no cesan en la industria santafesina
Con caída de la actividad, bajo uso de la capacidad instalada y un consumo interno estancado, la industria de Santa Fe cerró 2025 en un escenario complejo. El balance del año, las alertas y los desafíos hacia 2026 del sector.
El 2025 dejó un balance negativo para la industria santafesina, que no logró consolidar el repunte que había comenzado a insinuarse en la segunda mitad de 2024. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras en determinados períodos, el cierre del año volvió a encender señales de alarma en la mayoría de las ramas productivas.
“El 2025 fue un año en términos promedio malos. Veníamos de un 2024 muy, muy malo, con un primer semestre para el olvido”, sintetizó el presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), Javier Martín, al analizar la evolución de la actividad.
Un repunte que no se sostuvo
Según explicó, el segundo semestre de 2024 había dejado mejores expectativas. “Marcó un repunte y nuestras expectativas eran que ese repunte se consolidara a lo largo del 2025”, señaló. Sin embargo, ese escenario no terminó de materializarse.
El arranque de 2025 mostró algunos datos alentadores, siempre en comparación con el año anterior, pero la tendencia volvió a revertirse. “En el 2025, de nuevo un primer trimestre relativamente positivo, siempre con relación a un 2024 muy bajo. Pero el segundo semestre del año marcó un deterioro sostenido y generalizado en casi todas las ramas de la actividad”, advirtió en declaraciones a la emisora universitaria LT 10.
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Los números del cierre del año reflejan ese retroceso. En noviembre, la actividad industrial fue 5,4% inferior a la de noviembre de 2024, mientras que el acumulado de enero a noviembre quedó 2,3% por encima del mismo período del año anterior, que ya había sido considerado muy negativo. Aun así, el dato que más preocupa es la extensión del fenómeno: el 75% de las ramas industriales registró caídas interanuales.
“Es preocupante porque, si bien el comportamiento es heterogéneo, hay algunas pocas ramas que están con niveles superiores, pero la gran mayoría está por debajo”, remarcó Martín.
Consumo interno, importaciones y construcción
De cara a 2026, el panorama aparece desafiante, especialmente para los sectores vinculados al mercado interno. “Salvo algunos sectores específicos como energía, gas, petróleo o minería, todo lo que es consumo local va a ser muy desafiante por la caída en el consumo interno que estamos viendo y que no repunta”, alertó.
A ese escenario se suma el crecimiento de las importaciones, que comenzó a sentirse con fuerza hacia el final del año. “En noviembre crecieron prácticamente un 27% en comparación con el año anterior”, señaló el titular de la Fisfe.
Otro factor clave es la construcción, que continúa sin mostrar una recuperación sólida. “En Santa Fe tenemos algo de construcción privada y obra pública provincial, pero a nivel nacional la obra pública no ha repuntado, y eso impacta mucho”, explicó. En ese punto, advirtió sobre el efecto directo en sectores estratégicos para la provincia: “Tenemos industria siderúrgica que depende mucho de la obra pública grande. Lo vemos en la evolución de los índices de producción de acero, que para Santa Fe son muy significativos: tenemos dos plantas en la provincia”.
Crédito caro y familias endeudadas
Martín anticipó que el inicio de 2026 será complicado porque el gran motor de la economía, el consumo interno, sigue sin despegar. Recordó que el repunte del primer semestre del año pasado no estuvo vinculado a una mejora de ingresos, sino a la reaparición del crédito. “Fundamentalmente fue la reaparición del crédito a partir de una baja de las tasas de interés. El crédito explotó, casi se duplicó en el primer semestre”, explicó.
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Hoy, la situación es distinta. “Nos encontramos con familias y muchas empresas ya endeudadas y con niveles de tasas que siguen siendo muy positivas”, señaló. A diferencia de otros contextos inflacionarios, las cuotas no se licúan con el tiempo. “Las últimas cuotas duelen más porque fueron aumentando en función de la tasa de interés y los ingresos no le están ganando ni a la inflación ni a las tasas”, afirmó.
Ese fenómeno ya se refleja en indicadores financieros. “Lo notamos en el índice de morosidad de tarjetas de crédito, préstamos bancarios y financieras”, agregó. En ese marco, consideró poco probable que el crédito vuelva a ser un motor de la actividad en el corto plazo, salvo que se produzca una baja significativa de tasas.
Capacidad instalada y empleo
Uno de los datos más sensibles para la industria santafesina es el bajo nivel de utilización de la capacidad instalada. “Estamos en algunos casos por debajo del 50%. Es decir, cada dos máquinas, una está parada”, graficó Martín.
La consecuencia directa es el empleo. “El nivel de empleo responde al nivel de actividad”, sostuvo, al advertir que sin una recuperación sostenida será difícil evitar tensiones en el mercado laboral industrial.
Un modelo que no contiene a la industria
Consultado sobre el modelo económico nacional, el presidente de la Fisfe fue crítico. “Creo que hay un modelo que está esperando que la reactivación venga del mercado per se, y no comprende que el resto del mundo está en la situación opuesta, cerrando sus cadenas de valor”, planteó.
En ese sentido, describió las asimetrías estructurales que enfrentan las industrias argentinas: logística cara, un sistema tributario que representa cerca de la mitad del costo del producto, una legislación laboral que necesita modernizarse y un financiamiento mucho más caro que en otros países. “En Europa se financian proyectos productivos al 1% o 2% anual. Nosotros estamos con tasas extremadamente altas”, comparó.
Para Martín, la eficiencia interna y la inversión tecnológica son necesarias, pero insuficientes. “Abrir la economía en este contexto no va a traer resultados positivos”, advirtió. Y agregó: “Sin un análisis estratégico de qué queremos como país, corremos el riesgo de terminar exportando materias primas e importando todo el resto. Ese es el modelo del siglo XIX”.
El acuerdo Unión Europea–Mercosur
En relación con el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, Martín sostuvo que la herramienta en sí es positiva, pero advirtió sobre las condiciones reales de aplicación. “En teoría nos abre un mercado de 500 millones de personas, con un PBI que representa el 20% del mundial. Pero eso es en teoría”, aclaró.
En la práctica, señaló que Europa mantiene fuertes barreras técnicas. “Es el campeón de los reglamentos técnicos. Tiene más de 7.000”, ejemplificó, y citó casos concretos de industrias alimenticias santafesinas que llevan años intentando exportar sin éxito por las exigencias regulatorias.
Además, alertó sobre la asimetría entre las partes. “Europa está readecuando su industria con préstamos subsidiados. Nosotros no vamos a tener esa ayuda y vamos a competir contra ellos bajo los mismos reglamentos”, explicó.
“El acuerdo abre oportunidades, pero las partes no son equivalentes y las condiciones son mucho más gravosas para nosotros”, concluyó, al advertir que Europa mantendrá subsidios y un fuerte control para proteger su producción local.
Diario Uno Santa Fe