La inflación de enero de 2026 alcanzó el 2,9%, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato implicó una leve aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto a diciembre y llevó la variación interanual al 32,4%.

 

El informe se dio a conocer en medio de la polémica generada por la suspensión de la nueva fórmula de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y tras la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo estadístico. La modificación prevista contemplaba la actualización de la canasta de consumos, pasando de la base 2004 a la correspondiente a 2017/2018, lo que otorgaría mayor peso a los servicios.

 

Entre los rubros que más aumentaron en el mes se destacó Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba del 4,7%, seguido por Restaurantes y hoteles, que registraron un incremento del 4,1%. A nivel regional, el mayor impacto en la variación mensual volvió a estar explicado por los alimentos, impulsados principalmente por los aumentos en Carnes y derivados y en Verduras, tubérculos y legumbres.

 

En el otro extremo, las menores variaciones se observaron en Educación, con un alza del 0,6%, mientras que Prendas de vestir y calzado registró una baja del 0,5%.

 

De acuerdo con la clasificación por tipo de precios, los Estacionales encabezaron los incrementos con un 5,7%, seguidos por el IPC núcleo, que subió 2,6%, y los precios Regulados, con un aumento del 2,4%.

 

El debate metodológico volvió a cobrar relevancia luego de que el Gobierno decidiera postergar la implementación de la nueva fórmula de cálculo del IPC. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el cambio debe aplicarse una vez consolidado el proceso de desinflación y estimó que podría implementarse hacia julio o agosto. “El cambio debía realizarse una vez terminado el proceso de desinflación”, afirmó, y reconoció que existieron diferencias internas sobre el momento adecuado para avanzar.

 

Economistas coinciden en que la actualización de la canasta habría otorgado mayor peso a los servicios, que en 2025 mostraron aumentos más elevados que los bienes. Según explicó Florencia Iragui, economista de LCG, con la nueva ponderación el IPC podría haber sido levemente superior, dado que la inflación en servicios fue del 43,1%, frente al 26,5% en bienes, con un promedio general del 31,5%.

 

Por su parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación del 2,4% para enero, 2,1% en febrero y 2,2% en marzo, con una tendencia descendente hacia el segundo trimestre del año. No obstante, las estimaciones están sujetas a la evolución de los precios regulados, la política cambiaria y los acuerdos salariales.